LOS VERDEROS HÉROES DE NUESTRA AVENTURA

Os hemos hablado de nuestros niños, o de nuestros proyectos, habéis conocido la historia de sus familias, y por supuesto ya conocéis cual es el tornillo que falta en nuestras cabezas para llevar a cabo esta aventura solidaria. ¿Pero sabéis quienes son los verdaderos héroes de este gran reto?

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Todas las personas que trabajan en la Fundación DACER dedican su tiempo a luchar por cada suspiro de vida de las personas que nos rodean. No es una cuestión del esfuerzo para pelear contra sus enfermedades, tampoco lo es la paciencia con la que se enfrentan al  largo camino que supone la recuperación de un daño cerebral, sencillamente es el espíritú y las fuerzas para levantarse cada mañana y decir: “Hoy intentaré mejorar una vida”.

Cuando por primera vez fuimos a la Fundación DACER la primera impresión fue dura, muy dura. El panorama parecía desolador. Sin embargo, bastó permanecer ahí de pie unos simples segundos para descubrir la alegría de la Fundación, el esfuerzo de los pacientes por salir adelante, la sonrisa de los niños realizando ejercicios que otros consideraríamos imposibles. Y quizás esa sea la clave del gran valor de esta fundación: Su capacidad para convertir lo imposible en posible, lo inevitable en evitable, lo improbable en probable, pero sobre todo para no rendirse y transmitir  a los pacientes lo importante que es luchar por un objetivo, por lejos que parezca.

El otro día compré uno de esos adhesivos que darán a mi motocarro un aire personal. Un adhesivo que contenía una frase hecha, de las que te hacen pensar: “Lo único imposible es aquello que no intentas”. En seguida pensé en ellos, en el equipo DACER, si a cada uno de nosotros lo imposible se nos hace cuesta arriba, ¿cómo debe de ser intentarlo por otra persona? Y sobre todo ¿Cómo ser capaz de transmitir este espíritu a personas y familiares que todo lo han dado por perdido? Quizás la solución esté en otra frase que ellos mismos tienen grabada con letras de sudor y sangre: “Donde hay un sueño hay un camino”.

Así que desde aquí queremos en el post de hoy agradecer a todo el equipo DACER su trabajo, sus ganas para ayudar a los demás, y pedirles que cuando a todos nos falten las fuerzas, cuando creamos que ya es imposible, cuando perdamos toda esperanza, ellos sigan luchando, como hasta ahora lo han hecho, porque donde hay un sueño hay un camino y lo único que será imposible será aquello que jamás intentemos.

Lo imposible

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